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La empresa Think Tank InnoTech, alojada en el Parque Científico, colabora en la difusión del Proyecto LIFE AFTER-Cu

Proyecto LIFE AFTER-Cu busca reducir el uso de derivados de cobre en suelos agrícolas con el uso de nuevas moléculas oligopéptidos
 
El CEBAS-CSIC es el socio español del proyecto y la empresa murciana Think Tank InnoTech, alojada en el Parque Científico colabora en la difusión del proyecto.
 
El proyecto LIFE AFTER-Cu, que se centra en la demostración de ciertas estrategias ecológicas y sostenibles para el control de las enfermedades bacterianas en las plantas, que se pueden constituir como una estrategia para sustituir en un futuro a compuestos tradicionales de cobre utilizados en la agricultura tradicional. De este modo, se podrían cumplir con más facilidad las recientes restricciones establecidas en la Unión Europea sobre los compuestos del cobre para la protección de las plantas. El grupo de Enzimología y Biorremediación de Suelos y Residuos Orgánicos del Cebas-CSIC, cuyo responsable es el investigador Carlos García Izquierdo, es el socio del proyecto coordinado por el departamento de Biotecnología Agrícola de la universidad de Florencia. La empresa murciana Think Tank InnoTech, alojada en el Parque Científico de Murcia, colabora en tareas de difusión del proyecto.
 
Así, el objetivo de LIFE AFTER-Cu se basa, de manera específica, es demostrar la eficacia in vivo e in vitro de péptidos anti-infecciosos, a través de la optimización de los tratamientos en muestras de diferentes plantas, como el olivo, el kiwi y el limón, con el fin de sustituir el uso de compuestos de cobre para evitar la contaminación ambiental.
 
De manera tradicional, el control de las enfermedades bacterianas en las plantas se ha basado en gran medida en el uso de sales de cobre, ya que se encuentran entre los productos químicos que se admiten en la agricultura tradicional y orgánica. Pero hay derivados del cobre que no pueden ser destruidos en el medio ambiente, por lo tanto, los tratamientos con derivados de cobre, como fungicidas y bactericidas, suelen contribuir a la acumulación en los suelos de dicho metal pesado. Esta tendencia a acumular cobre en los suelos supone una amenaza para una amplia gama de organismos y microorganismos, así como sus ecosistemas.
 
Actualmente ya hay en estudio algunas alternativas a la utilización de derivados de cobre para los hongos fitopatógenos, con el fin de buscar la protección del medio ambiente y mejorar la productividad de la agroindustria. En cambio, jamás se han investigado opciones para las bacterias patógenas de las plantas, lo cual plantea enormes dificultades para controlar enfermedades de plantas perennes causadas por bacterias Gram negativas destructivas al actuar como fitopatógenas.
 
Por otra parte, se ha comprobado que los suelos agrícolas contaminados con cobre contienen altos porcentajes de bacterias resistentes a los antibióticos en comparación con los suelos no contaminados. Por ello, un valor añadido de LIFE AFTER-Cu es el cuidado y la protección del medio ambiente mediante la sustitución de los compuestos de cobre utilizados en la agricultura para controlar las enfermedades bacterianas de los cultivos de hortalizas y frutales, a través de alternativas menos agresivas con el medio ambiente y la salud. 
 
Además, el proyecto también contribuirá a la resolución de los problemas de salud más acuciantes entre los científicos y entre la población a escala mundial: la creciente propagación de bacterias resistentes a los antibióticos, que a menudo se originan dentro de entornos naturales.
 
Resultados esperados
 
El proyecto LIFE AFTER-Cu, tiene establecidos una serie de objetivos técnicos, entre los que destacan la mejora de la fertilidad del suelo en un 70% tras la reducción o sustitución de compuestos de cobre con los péptidos anti-virulencia con los que se está trabajando, o la obtención de una mayor especificidad de compuestos para el control de las enfermedades bacterianas de las plantas.
 
También se busca un aumento de la diversidad microbacteriana del suelo con un impacto positivo sobre la biología del suelo y obre la transformación y la dinámica de los nutrientes.
 
Además, se reduciría el impacto toxicológico de la contaminación de cobre sobre la fauna terrestre, aérea y acuática, así como los residuos de cobre en las frutas y hortalizas para el consumo humano y animal, al tiempo que aumentaría la calidad de los alimentos y piensos de origen vegetal, con los consecuentes beneficios para la salud humana y animal.
 
Especialmente significativa es la reducción, a corto plazo, de las bacterias de cobre resistentes a los antibióticos en agricultura, en un 85%; además de la reducción, a largo plazo, de la contaminación de cobre en los suelos agrícolas y en los cursos de agua.
 
Finalmente, se espera conseguir un aumento en los rendimientos de la síntesis biotecnológica de los péptidos anti-virulencia, en comparación con el proceso químico convencional, al tiempo que se reducen los aditivos químicos en la misma.
 
El proyecto, iniciado en enero de 2014, tiene una duración 24 meses, cuenta con un presupuesto de 1,3 M€, de los cuales 0,65 M€ son financiados por el programa LIFE+ de la Unión Europea.