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Microgaia desarrolla una herramienta para la detección precoz de enfermedades en las plantas producidas por microorganismos

Perder una cosecha por una plaga o enfermedad en los cultivos es, sin duda, uno de los mayores temores a los que se enfrentan los agricultores en su día a día, pues se trata de una situación que bien podría provocar la pérdida de toda la explotación agrícola y, en consecuencia, originar importantes perjuicios económicos en la empresa hortofrutícola.

Precisamente, para combatir enfermedades en los cultivos originadas por fitopatónenos (hongos y bacterias), la empresa murciana Microgaia está liderando el proyecto de I+D+i Phytoarray, que en el mes de diciembre entrará en su última fase de desarrollo. Cofinanciado por el Programa INNPACTO del MINECO y gracias a la colaboración del CEBAS y otros socios privados, este proyecto ha permitido la creación de un kit de diagnóstico basado en técnicas moleculares capaz de detectar, de forma precoz, enfermedades en las plantas. Se trata de una herramienta con las que los agricultores pueden saber si una planta está infectada por un fitopatógeno antes de que aparezcan los primeros síntomas visibles de la enfermedad. "Este sistema nos permite localizar e identificar microorganismos en estadios muy tempranos de desarrollo, y saber si éstos pueden causar algún daño en la planta en el caso de que se den las condiciones ambientales adecuadas", indica Cristóbal Sánchez, investigador y director de Microgaia.

Para ello, se realizan muestreos periódicos en las plantas, que se analizan en el laboratorio que Microgaia tiene en el Parque Científico de Murcia. En tan sólo 48 horas, tras la recogida de la muestra, se puede saber exactamente qué fitopatógeno está infectando la planta. "Con una sola muestra podemos detectar la presencia de hasta 200 microorganismos, ya sea de la planta o del suelo, y anticiparnos a la aparición de la enfermedad. De hecho, tal y como indica Cristóbal Sánchez, gracias al trabajo de campo y a la colaboración de organismos como el IMIDA, agricultores y técnicos, "se ha identificado, analizado y extraído el ADN de los microorganismos más importantes que causan daños en los cultivos más comunes del Levante español, sobre todo en plantas hortícolas como, por ejemplo, el tomate, el pimiento, el melón o la alcachofa", puntualiza Sánchez.

"Al detectar la enfermedad en su fase inicial, el agricultor dispone de un tiempo decisivo para saber qué tratamiento fitosanitario necesita aplicar, que será menos agresivo, mucho más específico, pues conocerá exactamente, con nombre y apellidos, de qué microorganismo se trata", concluye Sánchez.

En este sentido, la herramienta permite cambiar las tácticas de tratamiento habituales. Y es que, por lo general, en las plantaciones hortícolas intensivas, en los que se corre un riesgo alto de perder una cosecha por el ataque de un microorganismo, se tiende a tratar los cultivos de forma preventiva, es decir, sin tener la certeza de si existe o no la enfermedad, con los riesgos que conlleva el uso de fitosanitarios de amplio espectro.

Desde el punto de vista económico, supone una gran ventaja para el agricultor, pues permite una estrategia de prevención efectiva, basada en evidencias objetivas sobre si existe o no riesgo de padecer enfermedad, con lo que se evita el uso excesivo de fitosanitarios que, además de aumentar los costes de producción, perjudican el medio ambiente y afectan a la salud.

Tras el desarrollo de la herramienta, que ya está operativa, el segundo paso del proyecto supondrá la creación de un servicio para agricultores y empresas hortofrutícolas, para la obtención de alertas periódicas del estado sanitario de sus cultivos.